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Fundamento Caín es sencillamente el performance del regreso de Ulises.
Comenzó en esta Ítaca en 2017 como juego mental, mientras corría por Malecón. Se convirtió en obsesión y luego en artefacto poético, que me superaba como artista, dada su envergadura.
Lo asumí como equivalente de lo que he intentado con mi escritura: sumergirme en la realidad, tratar de extraerle épica a cada instante milimétrico, a cada soplo reflejado, como buscador de oro.
El proyecto se “fundamenta” en el regreso del fantasma de Guillermo Cabrera Infante a La Habana, 50 años después, en la piel quemada y vendada de Kowalski (mítico corredor de autos perseguido en la película de culto Vanishing Point, de cuyo guion es el autor).
En la Habana un fantasma insepulto, barrio-otea parroquias estelares.
Su fantasma retorna como Invisible Man. Como hechicero superhéroe. Vuelve y vuelve en eterno retorno a ese solar de Zulueta 408, ahora 422, El Falansterio donde pasó “los diez años más importantes de La vida: La Adolescencia”.
Casi furtivamente con el paso cansado en lo más recóndito de ruinas circulares, La Habana de El Dorado: cines, cuarterías, recovecos, rotativas, lupanares…
como el personaje literario, que fué y sigue siendo.
(…)
No es un cambio de rumbo, ni es un cambio de rumba, ni un cambio de guardia.
Es un cambio de herrumbre: un cambio de erosión, u otra forma de erosión.
Así, como se dice de la guerra, continuación de la política (en este caso la poética) por otros medios.
Es la mirada del sujeto lírico a su entorno y a su interior con un nuevo soporte e instrumental quirúrgico.
No intento «hacer cine». Los familiarizados con mi trabajo que ven Fundamento… me lo dicen, comprenden al instante que es una progresión coherente de algo sistemático, adictivo.
Resulta un incentivo para seguir, por tanto hubo una pausa después de terminar las tres primeras partes : “El Fantasma”, “El Salto” y “El Ciudadano”
Y continué escribiendo . No puedo, lamentablemente, aunque tocaba medianamente regular el drum, concentrarme en dos cosas al mismo tiempo.
Al inicio pensé lo contrario: que el aprendiz de “documentalista” mataría al aprendiz de poeta. Estaba cansado de lo azaroso, rígido y estéril de los procesos poéticos convencionales, de estar escribiendo prácticamente para mí y dos o tres amigos o “aceptadores”. Opté entonces por arropar una iluminación, me di el beneficio de la duda y salí “a buscar amor” de otra manera.
Descubro a estas alturas de mi vida, con esta exploración de locaciones, esta aventura de filmar, poner audio, performatizar exponiéndome en la calle, que también se puede hacer poesía, o intentar llegar a ella, con una modesta cámara y un sencillo programa de edición.
Veo Fundamento Caín no solo como documental, sino también como plataforma y portavión portable de identidad donde montar máquinas “caínicas”: entiéndase reportajes de lo mágico-cotidiano, nostalgia, hiperrealidad, observancia gourmet, etcétera, pasados por un tamiz poético personal.
(…)
Si se quiere, esta maqueta en sí, es apenas el despegue de Fundamento Caín.
“El Fantasma”, “El Salto” y “El Ciudadano” abrieron el fuego. Existen más “capítulos” breves terminados, algunas entrevistas, y basto material para componer segmentos importantes, que trataré de ir ubicando paulatinamente, haciendo los respectivos ajustes en el proyecto sobre la marcha, para dinamizarlo.
Un modesto y sincero homenaje a GCI: el 22 de abril de 2019 se cumplieron 90 años de su nacimiento en Gibara, Holguín.
Guillermo Cabrera Infante es un monstruo indiscutible y paradigmático de la literatura cubana e hispanoamericana.
Lingüista sin igual, nuestro Quevedo contemporáneo que lo dio todo a la literatura y al cine; su sagacidad poética, profética, su humor cáustico, su malabarismo escritural, sus cantinfladas proverbiales, su tristeza, su sutileza, su erotismo, su dolor expuesto y recogido, alcanzan verdaderas cumbres en muchos de sus cuentos, testimonios, ensayos, crónicas y novelas.
Fue de los mayores apologistas-descubridores y disfrutadores-hedonistas de la cultura popular, cultísimo individuo de la generación del 50, la generación de mis padres.
Un maestro del estilo para mí, en cuanto al arduo trabajo de escribir en cubano y elevar ese dialecto, sin concesiones a las academias.
Dentro de la Isla su obra es prácticamente desconocida; ha sido silenciado y excluido, por iconoclasta y por su posición adversa, frontal y agresiva en contra del proceso revolucionario.
Deseo con todo esto tender un puente, hacer una tregua, firmar (filmar) un armisticio, celebrar sin odios, sin rencores, su regreso.
A partir de sus declaraciones en 1967, dos años después de la salida de Guillermo Cabrera Infante al exilio, se desató de ambas partes una guerra de descalificativos y oprobios que aún continúa.
Fundamento Caín es mi canto al cronista de Carteles, al creador de Lunes de Revolución, al narrador de Así en la paz como en la guerra, Un oficio del siglo XX, Tres tristes tigres, La Habana para un infante difunto… Al guionista de Vanishing Point. Al hijo de Zoila…
Quien quiera entender, que entienda. No digo más.
Fragmento de las palabras de Carlos Augusto Alfonso, en la entrevista de Jorge Enrique Lage para HYPERMEDIA MAGAZINE, con motivo del estreno de las primeras tres partes de
Fundamento Caín.
Agosto 5,2019


